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¿Por qué esperamos hasta los 3 meses para entregar un cachorro?

Publicado el 1 de julio de 2026 · Por el equipo de Australian Cobberdog House

Dos cachorros de Australian Cobberdog, uno chocolate y otro crema, sostenidos en brazos por una persona

Una de las primeras preguntas que nos hacen las familias es por qué esperamos alrededor de los tres meses para entregar a un cachorro. No es una fecha que haya que cumplir a toda costa: nos importa cómo está cada uno, si ha terminado su destete y qué necesita para viajar. Si hacen falta unos días más, se los damos.

La edad mínima no lo dice todo

Cumplir la edad mínima legal no significa que un cachorro esté preparado para cambiar de casa. En nuestro programa, entre las ocho semanas y el tercer mes ocurre buena parte del trabajo que consideramos más valioso para la convivencia posterior. Preferimos completar esa etapa y valorar a cada cachorro antes de acordar la entrega, siempre respetando la normativa del lugar de destino.

Qué gana un cachorro entre la semana 8 y el mes 3

En nuestro método, ese mes largo no es tiempo de espera: es un calendario cargado de trabajo concreto. Estos son los procesos que se completan precisamente ahí.

  • Separación progresiva de la madre. No se corta de golpe. A partir de las ocho semanas empezamos con ratos cortos —media hora—, que van creciendo a una hora, dos y cuatro. El destete emocional se hace por etapas, para que el cachorro aprenda a estar bien sin la madre antes de dejarla del todo.
  • Aprender a dormir solo. Hacia los tres meses, lo habitual es que el cachorro duerma solo la noche entera. Llega a vuestra casa habiendo practicado ya ese hábito, no estrenándolo la primera noche lejos de todo lo que conoce.
  • Transición alimentaria completa. Pasa de la lactancia a la comida húmeda y de ahí a la sólida, con el estómago hecho al pienso con el que seguirá. La digestión ya está resuelta cuando cambia de casa.
  • Actuaciones veterinarias correspondientes a su edad y destino. La edad permite avanzar la pauta vacunal —incluida la antirrábica cuando el destino la exige—, algo que a las ocho semanas no da tiempo a tener tan avanzado.
  • Tratamientos antiparasitarios según protocolo veterinario. Internos y externos, con atención a giardias y coccidios, que son los que más problemas dan en un cachorro recién llegado.
  • Doble visto bueno. Antes de cada entrega, el cachorro pasa por la evaluación de nuestro veterinario y por la del etólogo del equipo. Uno mira la salud; el otro, el carácter y la madurez. Si los dos no dan el visto bueno, no sale.

Ese último punto se apoya en un trabajo que empieza mucho antes. El etólogo hace un test de temperamento hacia las siete semanas, que nos ayuda a proponer un cachorro para cada familia. Hacia los tres meses tenemos más observaciones sobre su carácter, además de las revisiones de salud. No predicen toda su vida, pero permiten tomar una decisión mejor informada. Contamos el método en la página del criadero.

Por qué la prisa se paga después

Hay una razón de fondo: el Australian Cobberdog es una raza seleccionada para mantener una relación muy cercana con las personas, y por eso trabajamos la autonomía con especial cuidado. Una separación progresiva permite que el cachorro aprenda a estar solo por etapas, con su red de seguridad todavía cerca, en lugar de estrenar esa experiencia de golpe en una casa nueva.

Nuestra socialización trabaja ese terreno desde las cuatro semanas, con tiempos de autonomía programados que buscan que el cachorro viva la soledad como parte normal del día y no como una emergencia. Este trabajo pretende ofrecerle una buena base, aunque el comportamiento futuro dependerá también de su temperamento, del entorno y del manejo de la familia; esa base necesita tiempo para asentarse, y ese tiempo es justo el que va de la octava semana al tercer mes.

Lo que recibe la familia el día de la entrega

El cachorro sale con las vacunas y desparasitaciones correspondientes a su edad, la revisión veterinaria y la documentación necesaria para su destino. No hablamos de una pauta vacunal terminada para todos los casos: vuestro veterinario os indicará cómo continuarla. En muchos viajes dentro de la UE, la vacunación antirrábica y su periodo de espera sitúan la salida alrededor de las quince semanas; revisamos también los documentos exigidos para una entrega con cambio de propietario.

Se suma el contrato con las garantías sanitarias y genéticas y un kit de bienvenida: una tela con el olor de la madre y los hermanos, y el pienso que ya está comiendo, con sus tomas por escrito. La recogida en Valencia se acuerda en una clínica veterinaria de confianza en el centro de la ciudad. Si organizamos el viaje, el cachorro va acompañado; explicamos las opciones en la página de entrega en persona.

Si estáis comparando criaderos y os choca que unos entreguen a las ocho semanas y nosotros a los tres, ahora ya sabéis dónde está la diferencia: no en la fecha, sino en todo lo que cabe entre una y otra. Si queréis que os contemos cómo sería el calendario para una camada concreta, escribidnos y os lo detallamos, o echad un vistazo a cómo funciona el proceso completo en la página de cachorros.

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