La raza · Manto y alergias
Australian Cobberdog: manto de muy baja muda y alergias
Si algo saben muchas familias del Australian Cobberdog es que suelta muy poco pelo. Normalmente cae muy poquito, y buena parte de lo que se suelta se queda enredado en su propio manto hasta que lo cepilláis.
Eso sí, que suelte poco pelo no quiere decir que no suelte nada, ni que sea hipoalergénico al cien por cien. En esta página os contamos cómo es su manto, qué se sabe hoy de la alergia al perro, qué cuidados vais a tener que darle y cómo podemos valorar juntos vuestro caso antes de decidir nada.
El manto
Un pelo que crece, no que muda por estaciones
El Cobberdog tiene un manto ondulado o rizado que no cambia de golpe con las estaciones, como pasa en otras razas, sino que crece de forma continua y se va renovando poco a poco, un poco como nuestro pelo. Suele caer muy poco, aunque en ningún perro es cero, y mucho de lo que se suelta se queda entre los rizos hasta que lo quitáis con el cepillo.
Este manto es el resultado de muchas generaciones de selección. En los cruces con pocas generaciones detrás, el pelo puede ser muy distinto incluso entre hermanos, mientras que en el Cobberdog se parece mucho más de un perro a otro. Eso sí, si el rizo acabará más abierto o más cerrado no se sabe del todo hasta que madura, igual que pasa con el color.
La alergia, con precisión
Qué significa «hipoalergénico» dicho con precisión
Os lo decimos con total sinceridad: ningún perro es hipoalergénico al cien por cien. La alergia puede deberse a distintas proteínas presentes en la saliva, la caspa y la orina. Can f 1 es una de ellas; no es la única, y cada persona puede reaccionar a alérgenos diferentes.
El pelo puede transportar esos alérgenos, pero soltar menos pelo no demuestra que haya menos alérgenos en casa ni que un perro sea seguro para alguien con alergia. Por eso no podemos prometeros que una persona concreta vaya a encontrarse bien con un Cobberdog. La Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología explica por qué no hay razas libres de alérgenos.
Si en casa hay una alergia conocida, lo que os recomendamos es hablarlo antes con vuestro alergólogo y, siempre que se pueda, pasar un rato con un Cobberdog adulto antes de decidir. En las preguntas frecuentes también respondemos otras dudas que os pueden venir bien.
Nuestra recomendación
Antes de decidir, un contacto real con un adulto
Si alguien de la familia tiene alergia, hablad primero con vuestro alergólogo. Si considera adecuado un contacto previo, podemos ayudaros a organizarlo con un Cobberdog adulto, siguiendo sus indicaciones. No recomendamos exponeros por vuestra cuenta para comprobar qué pasa, especialmente si hay asma o antecedentes de reacciones importantes.
Estar bien en un encuentro no garantiza que la convivencia diaria no vaya a provocar síntomas. La decisión debe tener en cuenta vuestra historia clínica y lo que os indique el especialista, no solo una etiqueta o una tarde sin reacción.
Los cuidados
Cepillo semanal, buen peluquero y una etapa exigente
El Cobberdog tiene un pelo precioso, pero hay que cuidarlo, y como apenas se le cae, sois vosotros quienes tenéis que ayudarle a renovarlo. Lo básico es una sesión completa de cepillado a la semana, y lo importante es no pasar el cepillo solo por encima: hay que llegar por capas hasta la base del pelo, con suavidad, y fijarse sobre todo detrás de las orejas, debajo del collar, en las axilas, el pecho y las ingles, que es donde más fácilmente salen los nudos. Cuando se coge la costumbre, es un rato tranquilo juntos, y a la mayoría de los perros acaba encantándoles.
Con la peluquería os aconsejamos empezar pronto y con mucha suavidad: un primer arreglo corto, más para que la conozca que para cortar, de manera que el cachorro asocie la mesa, el ruido y las manos nuevas con algo tranquilo. El cepillo, de hecho, podéis presentárselo en casa desde el primer día, aunque todavía apenas tenga nudos. Si desde pequeño entiende que cepillarse es algo normal, todo será mucho más fácil.
Y os avisamos con sinceridad de que hay una etapa que pide un poco más. Cuando deja de ser cachorro, su pelo de bebé, más suave y ligero, se va cambiando por el de adulto, y durante ese cambio el pelo viejo no cae al suelo, sino que se queda atrapado entre el rizo nuevo. Si en esas semanas no cepilláis más a menudo, pueden salir nudos que a veces solo se solucionan rapando. Son unas semanas de un poco más de constancia y, cuando pasan, todo vuelve a la rutina de siempre.
Y unos cuantos detalles que os ahorrarán trabajo. Nosotros solemos preferir collar a arnés, porque un arnés puesto muchas horas acaba haciendo nudos en el pecho, el cuello y las axilas; si preferís arnés, quitádselo al llegar a casa y revisad esas zonas. Limpiadle los ojitos unos segundos al día con una gasita humedecida, para que no se formen pegotes. Una vez al mes podéis pedir en la peluquería que le revisen el pelo de la entrada de las orejas. Y un pequeño recorte higiénico alrededor del culito evita que algo tan tonto acabe siendo un problema. Si un ojo está muy rojo o con secreción, o si le huelen las orejas o no para de rascarse, ahí sí, que lo vea vuestro veterinario.
Lo que siempre nos preguntáis
Tres dudas rápidas sobre el manto y la alergia
¿Es el Australian Cobberdog 100 % hipoalergénico?
No, y ningún perro lo es. Los alérgenos pueden estar en la saliva, la caspa y la orina; soltar poco pelo no garantiza menos síntomas. Si hay alergia en casa, hablad con vuestro alergólogo antes de decidir.
¿Cómo hacemos la prueba de contacto?
Primero consultad con vuestro alergólogo. Si os recomienda un contacto previo, buscamos la manera de organizarlo con un adulto siguiendo sus indicaciones. Una videollamada sirve para hablar y organizar el encuentro, no para evaluar una alergia. Una visita sin síntomas tampoco garantiza que la convivencia no los provoque.
¿Cuánto mantenimiento necesita el manto?
Una sesión completa de cepillado a la semana, llegando hasta la base del pelo, y un arreglo de peluquería de vez en cuando, empezando pronto y con suavidad. La única etapa que pide algo más es el cambio del pelo de cachorro al de adulto, en la que conviene cepillarlo más a menudo para que no salgan nudos.
¿Alergia en casa? Contádnoslo antes de dar el paso
Escribidnos y hablamos de vuestro caso, también por videollamada si estáis lejos. Si vuestro alergólogo lo considera adecuado, buscamos cómo organizar un encuentro presencial. Preferimos que una familia decida con información y sin prisas.