Australian Cobberdog adulta de color rojo tumbada en el césped con tres de sus cachorros a contraluz

El criadero

Cómo criamos nuestros Australian Cobberdog

Llevamos más de diez años con el Australian Cobberdog, y si algo hemos aprendido es que criar bien empieza mucho antes de que nazca una camada. Aquí os abrimos un poco la puerta de casa: cómo elegimos a los padres, cómo decidimos cada cruce y qué hacemos con los cachorros durante sus primeros meses.

Criadores miembros de la MDBA · n.º de socio 45027 · comprobar en el breeder check

Nuestra trayectoria

Más de diez años criando Australian Cobberdog

Conocimos el Australian Cobberdog hace más de una década y nos ganó por su carácter, tan pegado a las personas, así que decidimos dedicarle todo nuestro proyecto de cría. Los primeros perros llegaron desde Australia y, con los años, fuimos sumando líneas de Canadá y de Estados Unidos. Hoy hay perros nacidos con nosotros en Europa, América, África y Asia, algo que cuando empezamos ni nos imaginábamos.

El proyecto ha crecido, pero seguimos trabajando igual que el primer día: eligiendo con mucho cuidado a los padres, siguiendo de cerca su salud y su genética y dedicando a cada camada todo el tiempo que necesita. Si queréis saber cómo empezó todo, os lo contamos en el blog.

Cuatro Australian Cobberdog adultos sentados en fila mientras una mano acaricia al ejemplar negro
Tres Australian Cobberdog adultos descansando tumbados a la sombra de unos árboles

Nuestros perros

Padres y madres con origen trazable

Elegir a los padres es, probablemente, la decisión más importante que tomamos. Miramos su genealogía, cómo encajan en el estándar de la raza, cómo es su carácter en el día a día, su salud y su genética. Todos vienen de líneas de criadores MDBA de Australia, Canadá y Estados Unidos, documentadas durante generaciones, y eso nos permite saber muy bien de dónde viene cada perro antes de pensar en un cruce.

Antes de que un perro entre en el programa de cría, le hacemos el panel genético H639 de CombiBreed, específico para el Australian Cobberdog, y con esos resultados planificamos cada emparejamiento. Dicho de forma sencilla: si sabemos que dos perros podrían tener juntos cachorros afectados por una enfermedad que estudia el test, no los cruzamos.

Aquí no vais a encontrar fichas de nuestros perros con su nombre y su historia. Lo hacemos, sobre todo, por su tranquilidad y la de las personas que los cuidan. Ahora bien, cuando os hablemos de una camada concreta, os presentaremos a sus padres con todo el detalle que queráis: sus tests, su carácter y su procedencia. Los análisis y las garantías los tenéis explicados en salud y genética.

Las madres

Entre camada y camada, un periodo amplio de recuperación

En casa, el ritmo lo marcan las madres. Después de cada camada les damos el tiempo que necesitan para recuperarse, que suele rondar el año y medio o algo más, y antes de pensar en otra gestación miramos cómo está cada una, física y veterinariamente. Aquí no hay un calendario fijo: si una madre necesita más tiempo, se le da y no pasa absolutamente nada. Cuidar bien de una camada empieza por cuidar de su madre.

Seguimos cada gestación con nuestro propio ecógrafo, sin depender de citas fuera, y en los partos hay atención veterinaria disponible a cualquier hora. Son los días más delicados de todo el proceso y los vivimos con muchísimo mimo, pero también muy bien preparados: cuando nace una camada, hace semanas que tenemos todo listo para recibirla.

Tres cachorros de Australian Cobberdog crema y chocolate sentados juntos sobre el césped

El entorno

El clima mediterráneo, una ventaja para socializar

Criamos en el Mediterráneo y, además de lo bonito que es, tiene una ventaja muy práctica: con este clima podemos socializar a los cachorros al aire libre casi todo el año. A partir de la cuarta semana, cada camada sigue un plan que preparan el etólogo y el biólogo del equipo, con olores nuevos, ruidos de casa y de calle, primeros paseos con correa, viajes en coche y pequeños ratos de autonomía. No pretendemos que lo conozcan todo de golpe; queremos que lo vayan descubriendo a su ritmo y que cada experiencia sea buena, también la de descansar o estar un rato sin sus hermanos.

Alrededor de la séptima semana, nuestro etólogo pasa un rato con cada cachorro para valorar su temperamento. Junto con lo que nos contáis de vuestra casa, es lo que más nos ayuda a pensar qué cachorro encaja mejor con cada familia.

¿Qué pasa durante esos primeros 3 meses?

Del nacimiento a los tres meses: lo que pasa antes de la entrega

Nuestros cachorros se quedan con nosotros hasta alrededor de los tres meses, y ese tiempo lo aprovechamos muy bien: socializan, tienen su seguimiento veterinario y van ganando autonomía y confianza en el día a día. Y no lo vais a vivir a ciegas, porque durante la espera os mandaremos fotos, vídeos y noticias de cómo crece. En la página de cachorros os contamos cómo es esa espera, y en el blog vamos compartiendo el día a día.

Semanas 1 a 4
Semanas de estar pegaditos a su madre y a sus hermanos, ganando peso y seguridad. Desde los primeros días los cogemos con mucha suavidad, los pesamos cada día y pasan sus primeras revisiones veterinarias.
Semanas 4 a 7
Empiezan a salir y a socializar al aire libre, y hacia la séptima semana el etólogo hace con cada uno su valoración de temperamento.
Semana 8 en adelante
Empiezan a separarse de su madre durante ratitos que van creciendo: media hora, una hora, dos y, más adelante, cuatro. A la vez van pasando de la leche materna a la comida húmeda y, de ahí, a la sólida.
Alrededor del mes 3
Para entonces, la mayoría ya duerme sola por la noche con total normalidad y tiene al día los cuidados veterinarios de su edad. A partir de ahí, y cuando vemos que cada uno está preparado, empiezan las entregas.
Dos cachorros de Australian Cobberdog, uno chocolate y otro crema, sostenidos en brazos por una persona

Y cuando llega a casa…

Todo este trabajo previo se nota muchísimo cuando llega a casa, así que no hace falta convertir su llegada en una operación militar: poca prisa, pocas visitas y mucha normalidad. Nos gusta que al principio tenga una zona de referencia, con su camita, agua, comida, algún juguete y un empapador cerca, y que pueda dormir en un sitio seguro y tranquilo que no vaya cambiando cada noche. Aquí no hay una única respuesta correcta: puede ser una habitación preparada para él o su camita en vuestro dormitorio, y si al principio está algo inseguro, mejor empezar cerca e ir dándole independencia poco a poco. Lo que sí evitamos es que duerma en una cama alta o en el sofá, desde donde podría saltar medio dormido y hacerse daño.

Y una cosa importante: seguid con el hábito de quedarse solo que ya trae. Empezad con unos 15 minutos en su zona tranquila y, cuando eso sea normal, pasad a media hora, luego a una hora y, poco a poco, a un par de horas por la mañana y otro rato por la tarde, aunque estéis en casa. Entrad y salid con total normalidad, sin hacer una fiesta cada vez. No hace falta usar jaula, aunque si os resulta cómoda tampoco hay ningún problema. Todo esto os lo explicamos con calma en la guía de los primeros días que os damos con el cachorro.

Una decisión que tenemos muy clara

No entregamos cachorros castrados, y no os pediremos que lo hagáis

En esta raza es bastante habitual que el criador entregue a los cachorros de compañía ya castrados o que obligue a castrarlos por contrato. Nosotros no hacemos ninguna de las dos cosas, y lo decidimos pensando en el perro: castrar a un cachorro muy joven puede afectar al desarrollo de sus huesos y articulaciones, y supone someter a un animal sano a una cirugía y una anestesia que en ese momento no necesita. En las hembras, además, es una operación más invasiva y con más riesgos.

Nuestra recomendación es sencilla: esperad al menos a que cumpla un año y decidid con vuestro veterinario, que será quien mejor conozca a vuestro perro. Ese es nuestro criterio de cría, no una pauta médica universal: vuestro veterinario puede recomendar otro momento según la talla, el sexo, la salud y las circunstancias de vuestro perro. En el blog os contamos todos los motivos, sin alarmismos.

El equipo

Las personas que cuidan de cada camada

Detrás de cada camada hay más gente de la que parece, y cada persona se ocupa de una parte muy concreta. Por la tranquilidad de nuestros perros no publicamos la ubicación del criadero ni fotos de todo el equipo, pero sí nos gusta contaros quién hace qué. Y si hacemos una videollamada, podréis poner cara a quienes cuidan de vuestro cachorro.

Veterinaria
Sigue cada gestación, atiende los partos a cualquier hora, marca las vacunas y desparasitaciones y hace la revisión y el certificado de salud antes de cada entrega.
Auxiliares
Son quienes viven con las camadas el día a día: pesos, tomas, limpieza, primeras caricias y ese ojo entrenado que se da cuenta enseguida cuando un cachorro «hoy no está como siempre».
Etología
Prepara el plan de socialización, guía los ratitos a solas, hace la valoración de las siete semanas y nos ayuda a pensar qué cachorro encaja mejor con cada familia.
Biología
Estudia los tests genéticos, descarta los cruces que sabemos que no son compatibles y planifica las líneas pensando en los próximos años.

Y un detalle que nos encanta: en algunos países hay familias que ya viven con uno de nuestros perros y se ofrecen, de forma voluntaria, para que otras familias de su zona conozcan la raza en persona. En la página de entrega os contamos cómo organizamos cada viaje.

Hablemos

¿Os ha quedado alguna duda?

Escribidnos por WhatsApp y os contestará el equipo del criadero, las mismas personas de las que os hemos hablado aquí. Y si preferís empezar por el principio, en la página de cachorros tenéis todo el camino, desde el primer mensaje hasta el día de la entrega.

¿Hablamos?