Qué garantiza la MDBA y cómo verificar a un criador
Publicado el 24 de junio de 2026 · Por el equipo de Australian Cobberdog House
En las conversaciones con familias que están decidiendo, hay tres letras que aparecen una y otra vez sin que casi nadie sepa del todo qué significan: MDBA. Se leen en anuncios, en webs de criaderos y en foros, casi siempre como un sello de calidad que se da por bueno sin más. Nosotros preferimos lo contrario: explicaros qué es exactamente, qué obliga a hacer y, sobre todo, cómo comprobar por vuestra cuenta que una licencia es real y está activa. Porque un certificado que no se verifica no vale más que la captura de pantalla en la que aparece.
Qué es la MDBA y qué exige a un criador
La MDBA (Master Dog Breeders & Associates) es la organización australiana que rige el Australian Cobberdog como raza en desarrollo. Es la que mantiene el estándar, el registro genealógico y el sistema de pedigrí de la raza, y la que certifica a los criadores que trabajan conforme a sus normas. Que un criadero esté certificado por la MDBA no es un adorno: significa que ha aceptado someterse a un marco de exigencias que van más allá de lo que pide la ley europea de bienestar animal.
En la práctica, un criador certificado se compromete a un código de cría y de bienestar que abarca cómo viven las madres, cada cuánto pueden tener camadas, en qué condiciones se socializa a los cachorros y qué controles sanitarios y genéticos se aplican antes de plantear un cruce. La certificación también implica trazabilidad: los reproductores tienen un origen documentado y el pedigrí de un cachorro de cría puede seguirse generación a generación. Esa cadena es precisamente lo que distingue a un Australian Cobberdog de un labradoodle de primera o segunda generación, donde el manto, el carácter y la salud son mucho menos predecibles. Contamos cómo aplicamos todo esto puertas adentro en la página del criadero y en la de salud y genética.
El breeder-check, paso a paso
Lo mejor de la MDBA para una familia que compra es que su registro de criadores es público y consultable por cualquiera, sin registro ni cuenta. La herramienta se llama breeder-check y vive en mdba.net.au/breeder-check. Verificar una licencia lleva menos de un minuto y se hace así:
- Entrad en mdba.net.au/breeder-check desde cualquier navegador.
- Introducid el número de criador que os haya dado el criadero; es un dato público que cualquier criadero certificado puede facilitaros por escrito.
- Comprobad que el número existe, que corresponde al criadero que os dice ser y que la certificación figura como activa.
Podéis practicar con nosotros mismos: nuestro número de socio es el 45027. Si el número que os han dado no aparece, aparece a nombre de otro o consta como no vigente, ya tenéis vuestra respuesta antes de haber transferido un solo euro. Y si un criadero se resiste a daros su número, os manda una imagen en lugar de un número comprobable o cambia de tema cuando lo pedís, eso también es información. Un certificado real se enseña con gusto porque es un argumento a favor, no una molestia.
Banderas rojas al comprar un doodle en Europa
No todo lo que se anuncia en Europa como Australian Cobberdog cuenta con un registro comprobable detrás. Antes de reservar, conviene comprobar algunos aspectos básicos, con cualquier criadero:
- Sin registro comprobable. Se habla de “líneas australianas” o “padres importados” pero no hay número de certificación que podáis verificar por vuestra cuenta.
- Sin tests por escrito. Se afirma que los reproductores están testados, pero no os enseñan el informe genético de los dos progenitores con laboratorio y fecha.
- Entrega por transportista. El cachorro llega en una furgoneta o por mensajería a un punto de encuentro, sin que veáis nunca al criador ni el entorno donde nació.
- Prisa por cobrar. Se os mete presión para que reservéis “hoy porque quedan pocos”, se pide la señal por vías poco rastreables y las respuestas técnicas llegan tarde o no llegan.
- Precio fuera de contexto. Un Australian Cobberdog criado con este trabajo detrás tiene un coste; una ganga muy por debajo del mercado suele esconder que falta la mitad del proceso.
Ninguna de estas señales por sí sola condena a un criadero, pero varias a la vez dibujan un patrón bastante claro. La cría seria es lenta, documentada y algo aburrida de tan transparente; la estafa siempre tiene prisa.
Verificación positiva: comprobad, no confiéis
Nuestra postura sobre esto es sencilla y la repetimos sin complejos: no le pidáis un acto de fe a ningún criadero, tampoco a nosotros. Preguntad, pedid documentos y comprobad en el registro de la MDBA todo lo que se pueda comprobar. Es una forma de trabajar que protege a la familia y también protege al criador que hace las cosas bien, porque lo separa de quien solo lo dice.
Esa misma lógica se aplica al resto de la decisión. Pedid el informe genético y aprended a leerlo, pedid el contrato antes de reservar y no después, pedid ver al criador aunque sea por videollamada. La verificación no es desconfianza: es el gesto normal de quien va a incorporar a un animal a su familia durante los próximos doce o catorce años. Reunimos las dudas que más nos plantean sobre certificación, garantías y proceso en la página de preguntas frecuentes, por si queréis seguir tirando del hilo.
Si os ha quedado alguna duda sobre qué significa cada cosa del registro, o sobre cómo interpretar lo que os cuente un criadero, escribidnos y lo revisamos juntos: entender con quién estáis tratando es el primer paso, y nos parece el más importante de todos.