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La espera: qué pasa entre la reserva y la entrega
Publicado el 15 de julio de 2026 · Por el equipo de Australian Cobberdog House
Hay una parte del proceso de la que casi nadie escribe: las semanas que van desde que dejáis la reserva hasta que el cachorro cruza vuestra puerta. Sobre cómo elegir criadero hay artículos de sobra, y sobre qué comprar antes de que llegue el perro, también; sobre la espera de en medio, casi nada. Y en esta casa esa espera tiene su miga, porque la entrega es a partir de los tres meses y en todo ese tiempo pasan muchas más cosas de las que la gente imagina. Este artículo las cuenta en orden: qué vais a recibir, qué podéis hacer si queréis y qué conviene ir dejando listo en casa. El recorrido completo desde el primer mensaje está en la página de cachorros; aquí nos centramos en el tramo que empieza cuando la reserva ya está hecha.
El primer vídeo llega el día que abre los ojos
Con la reserva confirmada —el 30 % del precio, que se descuenta del importe final—, empieza la parte que más gusta a las familias. El primer vídeo de vuestro cachorro os llega el día que abre los ojos, y a partir de ahí recibís uno cada quince días aproximadamente hasta la entrega. No son vídeos de escaparate: son la ventana al método. En los primeros veréis poco más que un bulto que dormita y come; unas semanas después, los primeros pasos torpes entre los hermanos; más adelante, las sesiones de socialización con sonidos, olores y superficies nuevas, y los primeros ratos al aire libre, que aquí el clima permite en cualquier mes del año.
Esos vídeos cumplen una función práctica —que veáis cómo se cría a vuestro perro, no que os lo creáis— y otra menos confesable pero igual de real: hacen que la espera pese menos. La mayoría de familias nos dice después que los guardó todos, y que verlos en orden es como tener el prólogo de la vida de su perro.
A mitad de camino: el temperamento y los papeles
Hacia las siete semanas, el etólogo del equipo evalúa el temperamento de cada cachorro de la camada. Cuando tenemos el resultado, os lo contamos y lo ponemos en relación con lo que nos habéis explicado de vuestra vida: es el momento en que el emparejamiento entre cachorro y familia se confirma o se ajusta, y en el que la reserva deja de ser una idea para convertirse en un perro concreto con nombre pendiente.
Poco después llega el turno de la burocracia amable: os confirmamos que vuestro cachorro ya está identificado con su microchip y al día de vacunas. Con esa tranquilidad podéis ir adelantando lo práctico desde casa: elegir veterinario en vuestra zona, informaros sobre seguros o dejar encaminada cualquier gestión que pida la documentación del animal.
Verlo antes de la entrega: la videollamada
Durante la espera podéis conocer a vuestro cachorro sin moveros de casa. Lo resolvemos con una videollamada, sin coste: os lo enseñamos en directo, lo vemos moverse, preguntáis lo que queráis. Es la fórmula que usan la mayoría de nuestras familias, que viven en la otra punta de España o en otro país, y funciona igual de bien para todos. Y si vivís cerca y os apetece acercaros a conocerlo en persona, se puede organizar; buscamos un momento tranquilo, porque la maternidad es un espacio de madres serenas y cachorros que aún no han completado su pauta de vacunas.
Entre los vídeos quincenales y la videollamada, nadie llega al día de la entrega sintiendo que recoge a un desconocido.
Qué preparar en casa (y qué no hace falta comprar)
La lista real es más corta de lo que sugieren las tiendas. Lo más importante no se compra: es decidir dónde va a dormir el cachorro. Nuestra recomendación es una habitación pequeña y tranquila —no el salón—, que será también su refugio durante vuestras ausencias. Un espacio recogido, con poca estimulación, donde descansar de verdad; ahí continuaréis los ratos a solas que el cachorro ya trae entrenados, en torno a dos horas por la mañana y otras dos por la tarde aunque estéis en casa.
La jaula, que tanta literatura genera, aquí no es necesaria: el cachorro llega con la socialización completa y acostumbrado a estar solo por tramos, así que no hace falta ese recurso. Quien prefiera usarla puede hacerlo, pero no os la vamos a pedir. Y con el pienso, un consejo que ahorra dinero y disgustos: no compréis sacos por adelantado. El día de la entrega os damos el mismo pienso que está comiendo el cachorro, con la pauta de tomas por escrito, para que la transición a vuestra casa no cambie también su dieta. Si más adelante queréis cambiar de marca, se hace de forma gradual y sin prisa. El resto —cuenco, arnés, algún juguete— puede esperar a la primera semana sin ningún drama.
La última semana y el día de la entrega
El importe restante se abona por transferencia dentro de la semana previa a la entrega, con lo que el día señalado queda libre de trámites de dinero. La entrega es siempre en persona, nunca por empresa de transporte: en una clínica veterinaria de confianza en el centro de Valencia, en vuestra ciudad, en el mostrador de una aerolínea o en una estación de tren, según el destino y los requisitos del viaje. Cómo se organiza cada modalidad está explicado en la página de entrega.
Ese día, un veterinario revisa al cachorro delante de vosotros y se firma el ejemplar definitivo del contrato con sus garantías. Os lleváis el pasaporte europeo con la pauta de vacunación completa —antirrábica incluida— y la desparasitación terminada, el pienso que ya conoce con sus tomas anotadas y una prenda que guarda el olor de su madre y de sus hermanos. Esa prenda, que parece un detalle sentimental, es pura técnica: hace que las primeras noches en un lugar nuevo huelan a casa.
Contada así, la espera deja de ser un limbo y se convierte en lo que es: la parte del proceso en la que el cachorro termina su trabajo y vosotros preparáis el vuestro. Si todavía estáis un paso antes —decidiendo si reservar—, en precio y reserva tenéis las condiciones completas y sin letra pequeña; y si ya estáis dentro y os surge cualquier duda durante estas semanas, escribidnos cuando queráis: acompañar la espera también es parte del oficio.