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Castración precoz en cachorros: por qué no la hacemos
Publicado el 17 de junio de 2026 · Por el equipo de Australian Cobberdog House
Hay una pregunta que nos hacen casi todas las familias que han comparado varios criaderos de Australian Cobberdog antes de escribirnos: «¿El cachorro se entrega ya castrado?». La respuesta corta es no. La respuesta completa merece este artículo, porque no es un descuido ni una excepción puntual: es una posición meditada de la casa que nos diferencia de buena parte de los criadores de la raza, y creemos que tenéis derecho a conocer los argumentos de las dos partes antes de decidir con quién criáis a vuestro perro.
Por qué muchos criadores de la raza entregan castrado
Empecemos por entender al otro lado, porque su lógica existe y no es ningún misterio. Los reproductores de Australian Cobberdog son animales caros de construir: líneas importadas de la otra punta del mundo, años de selección, tests, certificaciones. Un criador que entrega un cachorro entero corre el riesgo de que alguien lo utilice para criar por su cuenta, sin registro, sin criterio y compitiendo con el trabajo de quien se lo vendió. Castrar antes de entregar cierra esa puerta de forma definitiva: es la manera más segura de proteger la inversión.
Desde la lógica económica, lo entendemos perfectamente. Desde el bienestar del cachorro, no lo compartimos, y ahí es donde esta casa se baja del barco. Porque la cerradura, en este caso, se instala en el cuerpo de un animal de pocas semanas.
Qué implica realmente operar a un cachorro
Conviene llamar a las cosas por su nombre: una castración es una cirugía con anestesia general. En el macho es una intervención más superficial; en la hembra es cirugía abdominal en toda regla, con apertura de la cavidad y un postoperatorio que no es trivial. Nada de esto es dramático en manos de un buen equipo veterinario —es una intervención rutinaria en cualquier clínica—, pero el riesgo anestésico y quirúrgico es real y existe siempre, y no vamos a maquillarlo con eufemismos ni a agitarlo con cifras de miedo.
La pregunta que nos hacemos nosotros es más sencilla: ¿qué necesidad médica tiene un cachorro sano de pasar por un quirófano? Ninguna. Toda cirugía se justifica cuando el beneficio supera el riesgo, y en un cachorro de pocas semanas el beneficio de la castración no es para el animal: es para el modelo de negocio. Esa cuenta, en esta casa, no sale.
Hormonas, huesos y crecimiento
Las hormonas sexuales intervienen en la maduración del organismo. El momento de la esterilización puede influir en distintos riesgos de salud, y el balance cambia según la raza, la talla, el sexo y las circunstancias del perro. No es correcto afirmar que una misma edad sea la mejor para todos. La AAHA recomienda valorar el momento con el veterinario.
Nuestro criterio es no castrar durante los primeros meses por rutina comercial. El estudio genético H639 de los padres y las decisiones veterinarias sobre el cachorro son cosas distintas; ninguna sustituye a la otra. En salud y genética os contamos qué estudia el panel y cuáles son sus límites.
Nuestra posición: mínimo al año, y lo decidís vosotros
Como criterio general de la casa, preferimos esperar al menos al año, pero no lo presentamos como una regla médica universal. Vuestro veterinario puede recomendar otro momento según el sexo, la talla, la salud y el riesgo de gestaciones no deseadas. Si hay una indicación clínica, su valoración individual es la que debe guiar la decisión.
Por eso tampoco lo imponemos por contrato. Ni entregamos castrado, ni os obligamos a castrar después. Nos parece incoherente hablar de bienestar animal y a la vez firmar cláusulas que programan una cirugía en un calendario comercial en lugar de en un criterio clínico.
Proteger la raza sin tocar al perro
Queda la pregunta razonable: si no castramos, ¿cómo evitamos que nuestras líneas acaben en manos de cría sin control? Con papel, no con bisturí. Nuestros cachorros de compañía se entregan sin pedigrí MDBA: el perro es exactamente el mismo, con la misma genética testada y las mismas garantías, pero sin el documento que permitiría registrar su descendencia. El pedigrí de cría solo se entrega a criadores que acreditan su certificación MDBA, su licencia de núcleo zoológico y referencias de criadores australianos con los que hayan trabajado.
Es decir: la protección de la raza se resuelve en el registro, que es donde debe resolverse, y el cuerpo del cachorro se queda como está. Nos parece la única solución en la que nadie pierde: la raza queda protegida, el criador queda protegido y el perro se desarrolla completo, con sus tiempos. Así es como se cría en esta casa, y quien quiera conocer el resto del método puede leerlo en la página del criadero.
Somos conscientes de que esta posición nos aparta de lo que hacen otros colegas a los que respetamos, y no pretendemos sentar cátedra: os hemos dado nuestros argumentos para que los comparéis con los suyos. Esta y otras dudas frecuentes las respondemos también en nuestra página de preguntas, y si vuestro caso tiene matices —un veterinario que os recomienda otra cosa, una convivencia con otros perros, cualquier circunstancia particular—, escribidnos y lo hablamos abiertamente. De las conversaciones incómodas también se elige criadero.